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Perteneciendo al mejor equipo

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Acabamos de pasar casi un mes cargado de actividades deportivas en la TV, peleas de boxeo, partidos de futbol nacional e internacional de la Eurocopa, esto sin dejar de lado toda la euforia en redes sociales de los logros de nuestras selecciones de Kamuk School.

El apóstol San Pablo, hombre que Dios uso para escribir casi todo el Nuevo Testamento, también era un fanático del deporte por eso menciona  a los atletas como un ejemplo a imitar para la vida cristiana.

1Co 9:24-27 “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero sólo uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis. 25 Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

Hay varias cosas que podemos aprender de este pasaje, pero déjeme compartir algunas cosas

En primer lugar encontramos  que en toda competencia deportiva hay ciertas reglas. Y todos los que participan tienen que sujetarse a las reglas para poder participar. De igual forma para correr en la vida cristiana es necesario someterse a las normas y los reglamentos establecidos por Dios:

  1. Reconocer que Jesucristo es el Señor. La Biblia dice en el libro de Hechos 4:12: “Jesucristo es el único nombre debajo del cielo dado a los hombres en el que podamos ser salvos”.  San Juan 14.6 reafirma este principio cuando nos dice que Jesucristo es es “el único camino” y  en “la única puerta” San Juan. 10:9.
  2. Debemos confesar esta verdad con nuestra boca, para estar acreditados como miembro del equipo.
  3. Sujetarnos al reglamento del equipo que es La palabra de Dios.

¿Cual es el premio que obtenemos en la carrera de la vida cristiana?  La salvación.

Así como nos preparamos con esmero para pertenecer a un equipo, y queremos cumplir todas las normas para que no nos excluyan, debemos actuar de igual forma en nuestra vida cristiana.

Es un buen momento para preguntarno

  • ¿Tengo interés en pertenecer al equipo de Dios?
  • ¿Estoy reconociendo al dueño del equipo: Jesús, el hijo de Dios como el que  merece todo el honor.
  • ¿Le digo a otros que yo soy un hijo de Dios?
  • ¿Pueden ver otros que yo soy un hijo de Dios, unmiembro de su equipo,  porque vivo según sus reglas?

El apóstol San Pablo recomienda casi en todas sus cartas que tengamos cuidado de no quedar descalificados del equipo de Dios.  Por ello nuestra meta suprema de vida es depender totalmente de Dios, creer que Jesús me ha hecho digno para  ser parte de su equipo y que  nuestra responsabilidad como  jugadores, es dar lo mejor de nosotros para que el reciba la gloria y el honor.

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Acerca de Sharon Víquez

Ministra ordenada al presbiterio por la Iglesia del Nazareno. Consultora Career Direct Consultora Personality ID Coordinadora de formación espiritual de Kamuk School

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